Crónica de una clase de aerobic

14 Abr

Desde hace poco tiempo estoy investigando un mundo nuevo: los gimnasios. Ahora que he probado un poco de todo y que he conocido en mis propias carnes el dolor de las agujetas, estoy preparada para contarlo. Así, en plan Alcohólicos Anónimos. Me pixelaré los ojos para que no me conozcan en el gimnasio de mi barrio a partir de ahora.

Clase de aerobic digna de la peli "Supersalidos"

Con la clase que más he flipado ha sido con la de aerobic. Estuve leyendo un poco antes de ir a probar (hay que estar documentada siempre) y pensé: Bah, no parece tan duro…

No lo parece no… (aquí debería ir un taco, pero me voy a contener) hasta que sales muerta de esa sala de tortura.

El primer día que fui, como si de un experimento sociológico se tratase (ya dije el otro día que Hume estaría orgulloso de mí) me llevé a una amiga, porque yo sabía que se me iba a dar mal y no iba a poder ser objetiva. Las 7 de la tarde, puntales con nuestras mallas, nuestras zapatillas y nuestras camisetas todavía limpias. Ni Eva Nasarre se hubiese preparado más. Pobre de mí, no sabía lo que me esperaba detrás de esa puerta.

Llega la monitora. Terror. Pero terror al verla: una chica delgadísima, totalmente fibrosa, que salía de la clase anterior brillante como si le hubiesen barnizado. Me acerco a decirle “hola, soy nueva” y me dice que no me preocupe, pero que seguramente me voy a perder. Lo interpreté como un “no creas que por ser nueva voy a estar pendiente de ti” y me fui a mi sitio a hacer lo que pude.

Roja como un tomate. Así estaba al minuto 10. Sudando como un pollo, mareada de dar vueltas y sin poder casi ni moverme. Un salto o una vuelta más y me echaba a llorar. Un choque contra otra chica más y me cortaba las venas. Es que cualquier cosa que requiera la más mínima coordinación nunca se me ha dado bien.

Tras una hora intentando seguir al resto, donde la profesora me miraba con condescendencia y yo no daba pie con bola, me fui a la ducha exhausta. He estado en una clase de aerobic (de hecho he tenido las narices de volver, y más de una vez, ojo) para quitarme los traumas de bailar un paso por detrás que el resto de la clase en las funciones del colegio, y he vuelto con ese mismo trauma multiplicado por 100.

Pero no os fiéis de mí, que soy una exagerada. Que el aerobic mola. En serio. De hecho, aunque lo hagas mal, mola. Yo me lo paso pipa. Y además sudas, eliminas toxinas, ayudas a reducir la retención de líquidos, quemas calorías (¡¡se queman unas 700 calorías por clase!!), mejoras tu resistencia, no paras quieta en una hora… y sales directa para ir a la cama. ¡Es la mejor terapia para dormir, ni Orfidal ni leches!

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6 comentarios to “Crónica de una clase de aerobic”

  1. Tona Pou 14 abril, 2010 a 21:44 #

    Nena, cuántos donuts son 700 calorías?

  2. María A. 14 abril, 2010 a 21:47 #

    Los donuts de chocolate tienen 500 calorías cada 100 gramos. 1 donut pesa (aprox) 45 gramos.
    No quiero ni hacer la cuenta…

  3. Choni 16 abril, 2010 a 9:54 #

    No has comentado lo bien que lo hacía tu amiga 😛

  4. Ana 12 julio, 2010 a 11:04 #

    Hola,
    Soy la Community Manager de Neutrogena España. Tu post nos ha gustado mucho. Con tu permiso, voy a compartirlo en la Fan Page.

    Muchas gracias!
    http://www.facebook.com/NeutrogenaEspana

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  1. La tribu de los “inundagimnasios” « - 11 enero, 2011

    […] conté hace tiempo mi experiencia con los gimnasios en este post. Porque yo fui una inundagimnasios más. Para quienes seáis asidu@s a las máquinas y a las […]

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