La paz vuelve al imperio

9 Dic

El culebrón L’oréal me ha encantado: lo que empezó siendo una pelea madre-hija que se va de las manos, terminó como una especie de asunto freak de estado, que salpicó incluso a ministros. Por un lado tenemos a Liliane Bettencourt, con 87 años y muchísimos millones de euros, que es la dueña del imperio. Por otro está su hija, que desde que se enteró que mamá llenaba de regalos a un fotógrafo 20 años más joven, intenta quitarle poder. Y parece ser que (por el momento) han hecho las paces.

Así pasó todo:

– Finales de los 80: surge el flechazo entre Liliane y el fotógrafo François-Marie Banier, durante una sesión de fotos. Según ha chivado personal de la mansión Bettencourt, su chófer le llevaba a que se encontrase en un piso parisino con su chevalier, así, a lo clandestino.

– Finales de los 90: empiezan los regalitos. Que si obras de arte, que si seguros de vida… La familia de Liliane empieza a tener la mosca detrás de la oreja.

– 2007: Françoise (la hijísima) dice “hasta aquí hemos llegado”. Denuncia a su tocayo por aprovecharse de su santa madre, una pobre ancianita víctima de los tentáculos de amor de un dandy. Y como eso no era suficiente, intenta incapacitar a su madre para que deje de controlar la cantidad de millones que en cuestión de tiempo pasarían a su cuenta.

– Paralelo a todo esto, un mayordomo traidor (¡Cómo está el servicio!) entrega unas cintas donde quedan claros un montón de chanchullos de la mansión Bettencourt.

Liliane Bettencourt, dueña de L'oréal

Liliane Bettencourt, dueña de L'oréal

Soy superfan de este culebrón, lleno de millones, obras de arte, flechazos, malos malísimos, escuchas ilegales, bancos en Suiza, miembros del gobierno francés… ¡no le falta un detalle!

Y tras una especie de Tratado de Versalles a escala 1:100, las Bettencourt parece que han enterrado el hacha de guerra. La madre ha prometido no hacerle más regalos al fotógrafo, que a su vez ha decidido que no los aceptará, pero que los que ya tiene… Santa Rita, lo que se da no se quita. La hija le retira la denuncia al dandy y convierte a su marido en el asesor económico de su madre. Tonta, lo que se dice tonta, no es.

A grandes rasgos, este ha sido el culebrón francés más elegante de principios del XXI. Lo que empezó hace más de un siglo como una pequeña empresa cosmética familiar se ha convertido en el imperio cosmético más importante de Francia, y prácticamente del mundo.

Ah, y para celebrar que volverán a cenar juntas en Navidad, L’oréal tiene nueva embajadora: Jennifer Lopez. Pero como ya os he contado hoy una historia para no dormir, esta noticia la podéis leer en Estilo y moda.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: