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Un spa en 10 pasos

28 Abr

Los spa se han puesto de moda. Ahora de repente, necesitamos un spa. ¿Cómo hemos pasado sin un spa hasta ahora? Las ciudades se han llenado de balnearios urbanos, donde entras cansada y harta de todo y sales con una sonrisa tonta en cuestión de 90 minutos. Si es que nos conformamos con muy poco… unos chorrillos de agua y felices de la vida… pues no. Un spa no es solamente chorritos ni piscinas ni agua encharcada en definitiva.

La hidroterapia es un tratamiento por el cual, a base de combinar agua de diferentes temperaturas a diferentes presiones, se obtienen resultados visibles al momento. Además, gracias al ambiente creado en los spa, te relajas, desconectas… vamos, que te quedas un poco agilipollada.

Spa Premier en Madrid. C/ Rosario Pino, 12. Tel. 91 185 34 24

Un circuito termal completo se compone de 10 pasos:

1. PISCINA DE HIDROMASAJE

Esta piscina, de agua caliente, prepara todos los músculos relajándolos y disminuyendo las contracciones. A base de chorros de agua a presión y de aire aplicados directamente sobre cervicales, dorsales, lumbares, abdomen y extremidades inferiores se consigue “aflojar” el cuerpo, y lograr una sensación parecida al sueño. Ayuda tanto al cansancio físico como al mental.

2. PISCINA TONIFICANTE

Esto es, básicamente, entrar y salir en agua fría. Con el agua muy muy fría (a 10 grados), este baño revitaliza, y te quita un poco el empanamiento del agua caliente. En contraste con el calor, disminuye la sensibilidad nerviosa.

3. TERMA ROMANA

Es un baño de vapor, muy caliente y húmedo (70%). Ideal para cualquier persona, de cualquier edad, el baño de vapor relaja y elimina toxinas. Es muy importante, durante el tiempo que dure la estancia en la terma, salirse a remojarse en el agua fría o a darse una ducha, ya que la estancia prolongada puede causar bajadas de tensión.

4. PEDILUVIO

Es un pasillo de piedras, con chorros laterales de agua fría y caliente. Los puntos de energía de todo el cuerpo se encuentran en los pies, es muy importante localizarlos. Andar sobre las piedras además activa la circulación.

5. SAUNA SECA

También conocida como sauna finlandesa, nunca tiene una humedad superior al 20%, y la temperatura es muy elevada, unos 80%. Al provocar sudoración también ayuda a la eliminación de toxinas, y activa la circulación sanguínea.

Ingravity Spa, en Aranjuez (Madrid). Paseo del deleite, s/n. Tel. 91 891 63 93

6. BAÑO TURCO

A unos 70grados y un 90% de humedad, la principal función del baño turco es la limpieza de las vías respiratorias.

7. DUCHA NEBULIZADA

Ducha fría y muy fina, casi pulverizada, para romper el ciclo de calor de los 2 pasos anteriores.

8. DUCHA ESCOCESA

Ducha de chorros a presión, que, una vez más, alternan agua fría con caliente. Ayudan a equilibrar el sistema circulatorio, ya que recorren todo el cuerpo desde las piernas hasta la cabeza.

9. DUCHA DE ACEITES ESENCIALES

Tras el circuito, la piel está más limpia que nunca, y el efecto de cualquier producto se multiplicará. Los aceites esenciales sirven para tonificar la piel.

10. TUMBONAS TÉRMICAS

Por fin algo de descanso después de todo este estrés (ejem, ejem…) Algunos centros de spa tienen tumbonas térmicas, que ajustan su temperatura, donde puedes relajarte un rato y tomar algo antes de salir definitivamente.

Estos son los diez pasos básicos de un circuito termal. En algunos lugares, antes de empezar, te hacen unas preguntas, te toman la tensión… y ajustan un determinado tipo de circuito a tus necesidades. Porque como ya hemos dicho el spa es algo necesario e indispensable en la vida. Yo todavía me pregunto cómo hemos podido vivir sin spa hasta ahora. Espero que se me note la ironía.

Pero, ya en serio, una tarde de relax con tu pareja o con amigos en un circuito merece la pena. Es poco dinero, y muy bien invertido.

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Crónica de una clase de aerobic

14 Abr

Desde hace poco tiempo estoy investigando un mundo nuevo: los gimnasios. Ahora que he probado un poco de todo y que he conocido en mis propias carnes el dolor de las agujetas, estoy preparada para contarlo. Así, en plan Alcohólicos Anónimos. Me pixelaré los ojos para que no me conozcan en el gimnasio de mi barrio a partir de ahora.

Clase de aerobic digna de la peli "Supersalidos"

Con la clase que más he flipado ha sido con la de aerobic. Estuve leyendo un poco antes de ir a probar (hay que estar documentada siempre) y pensé: Bah, no parece tan duro…

No lo parece no… (aquí debería ir un taco, pero me voy a contener) hasta que sales muerta de esa sala de tortura.

El primer día que fui, como si de un experimento sociológico se tratase (ya dije el otro día que Hume estaría orgulloso de mí) me llevé a una amiga, porque yo sabía que se me iba a dar mal y no iba a poder ser objetiva. Las 7 de la tarde, puntales con nuestras mallas, nuestras zapatillas y nuestras camisetas todavía limpias. Ni Eva Nasarre se hubiese preparado más. Pobre de mí, no sabía lo que me esperaba detrás de esa puerta.

Llega la monitora. Terror. Pero terror al verla: una chica delgadísima, totalmente fibrosa, que salía de la clase anterior brillante como si le hubiesen barnizado. Me acerco a decirle “hola, soy nueva” y me dice que no me preocupe, pero que seguramente me voy a perder. Lo interpreté como un “no creas que por ser nueva voy a estar pendiente de ti” y me fui a mi sitio a hacer lo que pude.

Roja como un tomate. Así estaba al minuto 10. Sudando como un pollo, mareada de dar vueltas y sin poder casi ni moverme. Un salto o una vuelta más y me echaba a llorar. Un choque contra otra chica más y me cortaba las venas. Es que cualquier cosa que requiera la más mínima coordinación nunca se me ha dado bien.

Tras una hora intentando seguir al resto, donde la profesora me miraba con condescendencia y yo no daba pie con bola, me fui a la ducha exhausta. He estado en una clase de aerobic (de hecho he tenido las narices de volver, y más de una vez, ojo) para quitarme los traumas de bailar un paso por detrás que el resto de la clase en las funciones del colegio, y he vuelto con ese mismo trauma multiplicado por 100.

Pero no os fiéis de mí, que soy una exagerada. Que el aerobic mola. En serio. De hecho, aunque lo hagas mal, mola. Yo me lo paso pipa. Y además sudas, eliminas toxinas, ayudas a reducir la retención de líquidos, quemas calorías (¡¡se queman unas 700 calorías por clase!!), mejoras tu resistencia, no paras quieta en una hora… y sales directa para ir a la cama. ¡Es la mejor terapia para dormir, ni Orfidal ni leches!